Me imagino entre tus brazos, me imagino prisionera de tus besos, me imagino desatando nuestras ganas, guiados por la gran tensión entre nosotros. Siento que cada vez soy más consciente de ti y eso me asusta, porque nunca hubiera pensado sentirme así, pero me he descubierto un par de veces disfrutando de mis ensoñaciones, en las cuales te has convertido en su protagonista.
Te extraño y quiero verte. Te extraño y no quiero hacerlo. Eres mi amigo, eso es. Algo que no va a cambiar.
¿Cuántas veces tendré que repetírmelo para creerlo realmente?
¿Es malo desear probar tus labios? ¿Es malo desear estar sostenida entre tus brazos y poder dejar marcadas mis uñas en tus hombros? ¿Es malo desear ver la marca de mis colmillos en tu cuello, como una marca hecha para la yerra? ¿Cómo de malo sería desear que no te controles, desear saber cómo sería sentir tu calor contra mi alma desnuda?
Mis pensamientos están desatados, sin control andan a sus anchas con imágenes nuestras, re-escribiendo tu boca junta a la mía en cada una de las escenas.