Día 9 de septiembre de 2017
Hoy ha sido un día largo. He estado pensando en ti.
Reconozco que he cambiado desde aquello, que no soy la misma. Yo misma me doy cuenta. Pero me gustaría que, a pesar de todo, pudieras hablarme de la misma forma, de la misma manera que solías hacerlo.
Hoy he estado sola, pero no ha sido esta situación la que ha hecho a mi corazón sentirse solo. Ha sido el no tenerte a mi lado ni el poder contar contigo.
Pero ya es demasiado tarde…
*******
Era otra tarde cualquiera, tú ibas a venir a verme. Me estaba arreglando el cabello cuando sonó el timbre. Y ya estaba en mí esa sonrisa que tanto decías que te gustaba.
Pasamos el rato juntos, charlamos jugamos y reímos, pero aunque tú sonreías, no te llegaba esa felicidad a los ojos.
Nunca quise darme cuenta, no quería verlo. Cuando veía como sufrías simplemente lo obvia, dejaba que pasara como sino estuviera, como sino me afectara.
Pero ese día…había algo distinto, tu mirada tenia un brillo diferente, una gran determinación.
Estábamos en el salón cuando me tomaste de la mano. La puerta de la terraza estaba abierta, pero no notaba la brisa. El calor de la habitación comenzó a subir cuando empezaste a hablar. Arrastrabas las palabras con una sinceridad abrasadora.
En el fondo de mi corazón sabía que este momento llegaría, había tensado demasiado la cuerda que nos unía. Te había llevado al limite. Tantas veces sufriendo por mí.
Te estaba escuchando pero mi cabeza no quería asimilar lo que decías.
Cuando acabaste te quedaste en silencio.
Sabía lo que venía después.
Estabas siendo dulce y amable, y aunque me estabas dejando sentía que una parte de tu corazón siempre se quedaría conmigo.
Tú fuiste a abrazarme, pero en ese momento sentí un escalofrío terrible.
Sin saber que hacía, tomé la vía rápida, lo único que no quería era perderte. No por amor, entiéndeme, te quería, pero era mayor la necesidad de tenerte cerca y fue eso lo que me llevó a actuar.
Salí a la terraza. Allí el viento era fuerte. Como tú y yo, una tormenta constante.
Mire abajo, siete pisos de gravedad me esperaban.
Todavía recuerdo la sensación de vértigo, el viento fuerte en la cara, el pelo enredándose, alborotado a mi alrededor. No sabia lo que hacia, o quizás sí, pero ahora me negaba a admitirlo.
Y ahí fue cuando actúe sucio, utilizando aquello que no me podías negar. Mi vida.
Me senté en la barandilla como una niña buena. Por un momento me arrepentí de lo que estaba apunto de hacer, pues sabía que al hacerlo te iba a perder para siempre. Pero no pude evitarlo. Quería llamar tú atención. Que estuvieras pendiente de mi, que fuera alguien importante para ti.
Mire atrás, y las lágrimas empezaron a brotar, empapando mi cara.
Tú estabas ahí, mirándome, con los ojos muy abiertos y la cara desencajada.
Pánico, en tu rostro vi verdadero pánico. Balbuceabas, me decías cosas para calmarme. Pero yo no te oía, de nuevo me negaba a creer lo que me estabas diciendo.
Recuerdo las palabras que pronuncié, todavía las tengo grabadas a fuego, y creo que tú también.
Al decirlas, sentí como, delante mía, te partías en mil pedazos. Vi como empezabas a llorar y pensé…que ojalá no encontraras a nadie que pudiera reconstruirte. Fui cruel.
Pero, incluso entonces, incluso roto, te acercaste a mi, y abrazaste mi corazón como nadie lo hará nunca.
Me salvaste de nuevo.
Ahí fue cuando vi que te había perdido. Pues yo no era todo lo bueno que te merecías tener.
Me quede llorando varios días e incluso hoy, todavía mi corazón llora por haberte perdido.
********
Hoy he recordado todo aquello, como una pesadilla que me persigue.
Pero a día de hoy me doy cuenta de todos los errores que cometí…y de todo lo que podríamos haber sido juntos.