Gotas saladas

Carta de despedida por si la muerte que dobla la esquina me alcanza

Debería decir que soy culpable de haberte querido siempre y sé, que incluso en mis últimos segundos, en mi último aliento, pronunciaré tu nombre.

Sé que al fin estoy completa, pues te he conocido en esta vida tan despedazada en piezas rotas. Pero tú, tú eres diferente, mi Sol brillante, gracias por dármelo todo. Al final me ha faltado vida para decírtelo todas las veces que debiera.

Reconozco, que incluso cuando mi mente se convertía en un devenir de conciencia e inconsciencia mi cabeza estaba plagada de mi familia, de sus abrazos cuando estaba triste, de cuando me quedaba dormida en el coche y me subían a casa en brazos, de la varicela, los días de piscina, de mi primer donette, mi primer día de colegio, de instituto…. Mi familia. Ya no les volveré a ver, no volveré a entrar por la puerta y oleré la deliciosa comida de mi madre…..ni volveré a ver ningún invento nuevo. Nadie me ayudará a pasarme los juegos nuevos…se acabó todo, como un interruptor encasillado que está a punto de ceder, que pronto se apagará la bombilla, que nunca más lucirá mi vida.

Y allí tirada, rodeada de desconocidos, en aquel paso de cebra perdido en el centro me encuentro. Un coche, un segundo, una mirada. Una lágrima se derraba corriendo por mis mejillas….nunca más volveré a ver tu cara, a sentir tus manos, tu aliento, tu risa….oh tu risa, eso espero conservarlo incluso cuando me haya marchado.

Quiero recordar tu última caricia, tu último te quiero, tu último beso, nuestra última vez juntos paseando de la mano. Tu curiosa forma de morderme las mejillas, tu forma de caminar, de mirarme…

Atesoraré nuestros viajes y momentos, nuestras risas, las cosquillas y mordiscos en las atracciones del parque,  los abrazos de por la mañana mejores que cualquier café, los besos dulces y tiernos.

Tu voz, extrañaré tu voz, incluso tu silencio, tu sonrisa torcida, tu forma de darle vida al mundo.

No, por favor, no quiero separarme de ti. No aun, déjame verte por última vez por favor, necesito acariciar tu rostro una vez más, tomar tu mano y sentir que todo va a salir bien.

Otra gota salada se escapa correteando por mi mejilla, es una gota cálida, mi piel se enfría. Se me está escapando la vida. Respiro, esa será mi última bocanada de aire. Se acabó. Por lo menos seguiré viviendo en tu corazón.

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