Tienes mares acumulados en las mejillas.
Tienes sombras bajo tu mirada opaca.
Tienes miedos incrustados bajo la piel.
Y un ancla en el pecho que no te deja tomar el aire.
Sabes que mentiras dejan mayor entalla.
Sabes fingir sonrisas y latidos.
Sabes disparar al centro de la diana incluso sin arma.
Nada a medias.
Incluso hacer mil añicos un corazón, un alma, una vida.
En teoría el tiempo debería cicatrizar la herida. Borrar los momentos. Conseguir olvidarte.
Pero mi tiempo contigo se agota, se apaga.
Cansada de llevar el corazón lleno de lágrimas.
Cansada de consumir mi tiempo, con alegrías momentáneas.
Se acabó.
Hoy digo adiós.
Tú me pides un adiós momentáneo.
Pero yo soy igual de intensa para querer que para marcharme.
Sin mirar atrás.