Mapa de constelaciones

¿Sigues temiendo herirme?

Tranquilo, ya no deberás preocuparte más por ello, ni por mí, ni por nosotros.

He aprendido a soltar las cosas que me hacían daño y cuando lo hice, tu mano fue lo primero que dejé ir.

He dejado de leer entre líneas, de inventar cuentos, de salir herida tras cada encuentro.

Fuimos un bonito capítulo. Breve. Intenso.

Pero al final, tus sonrisas contenían esquirlas de tu pasado, de tu presente. Y cada vez que rozabas mi piel dibujabas una nueva cicatriz. Ahora tengo un mapa de constelaciones en mi cuerpo. Ahora tengo el pecho vacío, desolado, sin latido. Ahora tengo un abrazo entre mis manos que quiero regalarte y por miedo a no saber soltarte, temo darte.

Eras mi refugio. Eras mi hogar.

Pero nunca pudiste darme aquello que en tus ojos era capaz de vislumbrar.

Quizás en otra vida, cuando seamos más valientes.

Deja un comentario