Ahora creo entender cuando los adictos no pueden detenerse, cuando los vicios son más fuertes que la propia voluntad.
Ahora creo entenderlo. Porque me he vuelto adicta a esconder mis miedos en tu cuello. Porque me he vuelto adicta a acurrucarme en tu pecho cuando la noche es demasiado oscura. Porque me he vuelto adicta a tus manos sobre mi piel, a las mías recorriendo la tuya. Al sabor de tus besos, al sonido de tu voz. A descubrir pedazos de ti, en tu risa, en tus palabras, en tus ojos.
Ahora creo entenderlo. Porque no quiero renunciar a lo que estas despertando en mí. Porque quiero memorizarte, hallar secretos, crear recuerdos. Porque quiero poder escribir una historia sobre nosotros. Todavía no sé si una historia breve o eterna, pero sería nuestra. Y dejaríamos como testigo al tiempo. Él sabrá que fuimos, que existió un momento donde nos llegamos a comprender simplemente con que nuestras miradas se enredarán.