Mi contradicción

Hacer clic. Que todo se silencie. El ruido de fuera, el ruido de dentro.
Hacer clic. Que vengas a verme y no salga a verte.


Porque he empezado a cuidarme, a marcarme limites, a decirte que no. Porque he terminado de acicalar mis alas y, aún sin destino, ya tengo programado el vuelo.

Me marcho lejos. No sé si a otro lugar o simplemente parto en busca de otras malas ideas.

Quiero aprender a que no me duela cuando te veo marchar. Quiero aprender a que no me hiera saber que me quieres pero nunca será.

Me marcho.

Cruzo océanos y corto lazos. Pero, aunque quiera, nunca cortaré el hilo rojo, ese lo mantengo. Por si quiero volver a casa. Por si me dejas acurrucarme en tu pecho de nuevo. Por si miras tu meñique y te das cuenta que compartimos destino desde hace años.

Lo sé, contradicciones. Como fuimos nosotros. Como lo seremos siempre. Porque te quiero y te detesto. Por lo que provocas en mi piel, por lo que provocas en mi pecho.

Por eso me alejo, para olvidar. Aunque sé que regresaré. Siendo diferente. Más fuerte. Más valiente.

Nos damos tregua en esta guerra de miradas.

Perdón si el amor se me desbordó del papel y del pecho, y salpicó tu cordura. Recojo los restos, te dejo el resto. Guarda los recuerdos en aquella cajita repleta de nuestras fotos. Guarda mis textos y promete mentirme bien cuando me digas que olvidaste el sabor de mis labios o la sensación de acariciar mi piel.

Deja un comentario