Tengo el corazón roto.
Tengo el corazón roto. Pero finjo que no cuando me abrazas para no herirte.
Y cuando me sueltas, sangra, porque todavía eres una herida abierta, porque todavía lloro tu nombre por las noches.
Y cuando nos volvemos a cruzar, sonrío, porque sólo la Luna es testigo de mis lágrimas, sólo las estrellas me acompañan cuando mis ojos no se cierran. Viejas amigas de la noche, viajas aliadas que me consuelan.
Y cuando el Sol asoma, respiro hondo, me engaño a mí para que no lo vea el resto. Que sigo rota, que hay piezas que tras romperse ya no vuelven a ser lo mismo. Que tengo demasiado amor dentro que nadie quiere, que cada día cuesta más seguir adelante, que la oscuridad comienza a asustarme de nuevo, pero porque la llevo dentro, porque se queda siempre en mi pecho.
Te extraño pequeña yo, que no temías a nada, que siempre ibas con la cabeza alta, que sonreías sin miedo que no te achantabas. Te extraño pequeña luz, que crecía siempre en mi pecho, cálida y cegadora. Parece que desde que te apagaste, el frío ya no quiere soltarme.
Ojalá la tormenta amaine, ojalá te encuentro alma gemela, para poder darte todo este amor, para que me acunes en las noches en vela, para llenarte la cara de besos, para entrelazar nuestras metas.
Ojalá cruzarnos pronto. Ojalá el tiempo se detuviera.