No puedo evitarlo. No puedo evitar estar sonriendo a cada rato. No puedo evitar pensar en tu sonrisa, en tu mirada, en las fuerzas que me das.
No puedo evitar querer tenerte cerca, no puedo evitar que mi corazón se acelere cada vez que vuelvo a escuchar tu voz.
No pensé que pasaría. No quería que pasara. Pero parece ser que llegaste con fuerza. Que llegaste para quedarte.
Y aunque no puedo negar el pánico que tengo por lo que siento y el miedo que me supone perderte, he decidido arriesgar. Seguir adelante. Tomar tu mano y comenzar una aventura, nuestra aventura. Sin prisa. No es una carrera, es nuestra vida y hay que vivirla.
Y ojalá llegue el día en él que pueda ser tu apoyo, ojalá llegue el momento en él que me pienses como te pienso. Pero hasta entonces, aquí estaré esperando.