Todavía no

La lluvia caía. Gotas golpeando mi ventana. Golpeteo constante, como si fuera una nana, relajaban mi cuerpo y ayudaban a vaciar mi caótica mente.

Llevaba días añorando tu piel. Y no paraba de buscar respuestas que parecía que el cielo me quería contestar con cada trueno que sonaba.

No puedo negar que añoraba tu voz. Añoraba nuestras charlas absurdas repletas de palabras al aire. Añoraba sentirte cerca, no sentirme tan sola. No quería sentir este vacío en mi pecho que se había instalado en mí tras tu partida.

Habían pasado los años, y afirmo sinceramente al decir, que nunca llegué a imaginarme sin ti. Sin tus consejos o abrazos. Sin tus risas, sin tus historias de miedo. Sin tus tormentas, sin tus sueños. Nunca me imaginé una vida sin ti. Y…cuando me forzaste a ello, creo que ese día, perdí algo de mí. Como un pedacito de mi ser. Sentí como me lo arrancabas y te lo llevabas lejos con cada paso tuyo.

Nunca olvidé tu ultimo abrazo, ni tu ultimo beso. Nunca olvidé tus ultimas palabras, pues están tatuadas en mi pecho. Nunca olvidé tus ojos conteniendo las lagrimas, ni tu sonrisa forzada. Y debo admitir que nunca te olvidé, y que todavía extraño tus llamadas. Todavía mantengo la esperanza de volver a encontrarnos. Aun tengo la esperanza de creer que nuestra historia todavía no acaba.

Deja un comentario