Me lo he preguntado tantas veces, he intentado buscarle respuestas tantas veces, y siempre viene a mi mente, ese día, ese instante, en el coche. Revivo una y otra vez ese momento, preguntándome que, si volviera a estar allí, si tuviera la oportunidad, si hubiera llegado a preguntártelo, si eso hubiera podido salvar algo de lo que quedaba, de aquel amor que intentaba sobrevivir pese a todo.
Muchas veces pienso, que, si te hubiera preguntado en aquel instante, los nervios se habrían apoderado de ti, y quizás hubiéramos acabado al final de algunas de esas eternas curvas. Entonces, ¿fue por cobardía que no te pregunté? O simplemente fue porque ya sabía la respuesta de aquello que temía.
Siento que el destino quiso que coincidiéramos en aquel coche, siento que el destino me puso a prueba, me dio una última oportunidad, y yo en mi eterna desesperación por mantener mi ceguera, no me atreví a explotar. ¿Me arrepiento? Solo me arrepentiría si pudiera asegurar que todo lo que se desató después no hubiera ocurrido.
Esos pensamientos todavía me persiguen a día de hoy. He intentado que el tiempo se lleve e intente aliviar el dolor de mi pecho. Mantengo la esperanza de que mis ojos permanezcan secos un día entero.
Entonces…
Haremos eso. Borrón y cuenta nueva, como si nada hubiera ocurrido, como si todos los malos recuerdos pudieran ser borrados con solo desearlo, como si fuéramos capaces de creerlo, cegados por nuestras propias manos intentando evitar lo que a la vista es tan obvio.
Me duele, todavía me duele que tengas ese poder sobre mí, que tus palabras pueden herirme hasta hacerme sangrar, que mis lágrimas empapen mi almohada cada noche.
Y extraño, poder dibujar una sonrisa sincera en mi rostro cada día, sin fingir, sin sentir mi pecho oprimido.
Todavía, cuando me miro en el espejo, no me reconozco, no sé a quien pertenecen esos ojos tan tristes, a quien intento engañar aferrándome desgarradoramente a la esperanza de que esta vez, todo salga bien, que nosotros vamos a funcionar.
Pero dentro de mí, he ido manteniendo la llama de la esperanza. He seguido adelante por nosotros, por querer creer que estamos bien, que todo va a funcionar. Y seguiré cargando con este peso, aunque me ahogue, aunque me mate, seguiré luchando por solo verte sonreír, por poder seguir tomados de la mano.