Ayer el cielo estaba gris cubierto de nubes oscuras que anunciaban tormenta.
Hoy el cielo esta claro, azul celeste. Pero desearía que así no fuera, pues dentro de mi sigue habiendo tormenta, pues dentro de mi no hay calma y el caos comienza a querer desbordarse por mis ojos en forma de lágrimas.
Siento que el dolor en mi pecho me acabará matando, siento que cada vez existen menos razones para seguir luchando.
Quiero poder descansar de todo, incluso de mi y mi devenir de ideas absurdas. Dentro de mi, deseo que todo salga bien, pero todavía existe una voz un susurro enterrado en lo más profundo, que no me deja dormir, y anuncia la llegada del monstruo que está encerrado en el armario, ese que nadie quiere ver y al que todos temen.
Pero sólo deseo, con todo mi ser, que mis pesadillas sean solo mías, que sea solamente mi imaginación volando y que las nubes no vuelvan a este día claro.