Anoche las lágrimas calentaban mis mejillas al caer, mi cuerpo temblando en la oscura noche, en una fría esquina de tu cama. La oscuridad era tan densa que me oprimía el pecho, agonías entre el devenir de mis párpados. Labios tiritando, mientras el desconsuelo me subía por el cuello, dejándome sin aliento. Ahí estaba ahogándome, sola, con el cuerpo y el corazón frío. Gritando aullidos mudos a la luna para que acabara con el sufrimiento.
Arañando mi piel conseguía perderme, me escabullía en la sensación que eso me producía. Era un dolor tan efímero que me aferraba a él. Al igual que me aferraba a ti, a la sensación de tenerte cerca, de arroparme con tus brazos, de vestirme de tus besos, de calmar el dolor de mi pecho.
Pero la noche se alarga y, poco a poco, me voy rompiendo, desgarrándome por dentro. Porque cada vez que te apartas, una punzada aguda acuchilla mi corazón, que late deprisa, agitado por el miedo de la noche , nerviosa por pensar que te pierdo, que no estas, que me muero.
******
He dejado correr el tiempo desde aquella noche, evitando que mi corazón caiga en ese gran agujero negro. No quiero asomarme a ese abismo, pues sé que tropezaré y caeré en él, y esta vez…no podré salir.
Temo por nosotros, por el futuro de nuestros dedos entrelazados, temo que mi sonrisa siempre este teñida de lágrimas, cada noche, cada madrugada. Por ello he pensado aferrarme al tiempo, he pensado dejarlo correr, he estado pensado en dejar espacio entre nuestros besos, entre nuestros cuerpos, entre nosotros. Espacio, un espacio que nunca quise y ahora pido, un espacio del que siempre me quejé, un espacio…ese universo, es lo que te creía querer. Pero ahora no, ahora necesito de esa distancia, y quizás sea por como me haces sentir…tan dolida, tan sola, tan débil.
Voy a alejarme, hasta que quieras hacerme fuerte, en vez de destruirme. Porque he visto que entre todo esto, entre tanto nosotros, con tanto tú, se me ha olvidado vivir, y nadie lo va a hacer por mí. Así que ahora mi prioridad ha cambiado, ha pasado de dibujarte sonrisas a querer ver mi sonrisa cuando me mire en el espejo, a sentirme más yo, menos tú, más fuerte, menos dependiente, sentirme bien por mí no por nadie.
Por ello debo decirte que duele, simplemente duele, sentirte tan lejos, sentir que quizás a llegado el momento, que esto se acabó, pero por mucho que me duela, hay páginas que deben pasarse.
Debo darte las gracias por todo lo que me has dado hasta ahora, por todo lo que hemos compartido, por cada risa que me has arrancado del pecho…pero amor, esto, nosotros, se acabó.
No compensan las risas por las lágrimas, por el dolor que se acumula en mi pecho, y pensar… que quizás ya no me quieras como antes, creó que eso es lo más doloroso de todo, no saber si sigues sintiendo lo mismo por mí…sólo sé lo que me dices y tampoco sé cuantas de tus palabras son verdaderas, no sé cuantos de tus silencios ocultan un secreto. Solo sé, que me duele.
Por eso amor, esto es un adiós, y lo digo con el corazón encogido y los ojos empapados en lágrimas…
Éramos la mejor historia de amor, pero todo tiene un principio y un final y el nuestro…llegó…
Te deseo lo mejor, te deseo que seas feliz.
Hasta pronto.