Susúrrame

Susúrrame con un grito desbocado.

Susúrrame el viento, sin llanto ni descanso.

Susúrrame una mañana desvelada.

Susúrrame cánticos abstractos, llenos de palabras mudas.

Susúrrame sandeces invirtiendo las raíces de la infancia.

Susúrrame los miedos de salir corriendo sin maleta, ni maletero, sin cabeza, rumbo al desierto de sus ambiciones.

Susúrrame labios deshechos, partituras de recuerdos, enredos de olvido.

Susúrrame un beso, una caricia robada y arrancada de manos de aquel oso tierno.

Susúrrame mordiscos en el cuello, de eso que empañan las ventanas de tu cuarto.

Susúrrame un ronroneo de aquel gato que en la noche acecha desde la acera.

Susúrrame con la lengua, indicando que conoces cada lunar de mi cuerpo.

Susúrrame sarcasmos indecentes sobre como el otoño desnuda sin contenerse a los árboles.

Susúrrame mañanas de manos entrelazadas, de respiraciones entrecortadas, de alabanzas que se alargan hasta el alba.

Susúrrame un planeta donde me lleves cada vez que te sienta cerca.

Susúrrame alegría contenida en pequeños frascos de madera, donde no se pierda y permanezca eterna.

Susúrrame mensajes cifrados de ti, mi naufrago perdido, donde me recuerdas que sentiste durante mi ausencia.

Susúrrame alto y fuertemente,

susúrrame claro y sin tapujos,

susúrrame mi destino,

eso que ya conozco, el cual encierra la única verdad, compartir mi destino contigo.

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