A veces, piensas, piensas en los momentos, en aquellos recuerdos que están ahí, almacenados, sin hacer nada más que amontonar telarañas en tu mente…
Y piensas, piensas en su sonrisa, en como el viento movía su pelo, como olía su cuello, su perfume, su crema, como te sentías al tenerla entre tus manos….
Y piensas, en esa felicidad cuando la tenías cerca, en su sencillez que la hacía tan única y especial, en su sentido del humor, en su risa. En esas canciones antiguas que cantaba llenando esos silencios entre paseos.
Y piensas, piensas en sus labios hinchados, en sus mejillas coloradas, en como cerraba los ojos antes de un beso, en el brillo que había en ellos cuando los abría.
Y piensas en sus manos, en sus caricias, en lo bien que encajaban en las tuyas. Piensas en su figura, en su cintura, y en sus caderas, cuando bailaba, estando en casa o de fiesta, siempre atrayente, llamándote a tocarla a estar cerca de ella, pero a la vez inalcanzable, su juego imposible te enredaba como una trampa
Y piensas en su altura, perfecta para abrazarla por la espalada, y piensas en ella abrazándote, besándote, queriéndote y piensas en ella, y recuerdas como era contigo, como te cuidaba y se preocupaba por ti…y ahora piensas si hará eso con otro que no eres tú.
Y piensas si su corazón latirá con la misma fuerza que lo hacía cuando estabas tú cerca, y piensas si le regalará sus besos, y piensas que ahora sus buenos días son para otro, que en sus sueños otros brazos la abrazan y la protegen, que sus labios pronuncian otro nombre que no es él tuyo.
Y piensas que antes era tuya, solo tuya, tu ángel, tu reina, que erais perfectos, pero ahora la ves y piensas que otro ocupa tu lugar.
Y piensas en el dolor, en las lágrimas que derramas y derramaste, en los intentos de olvidarlo todo, y piensas en todos los suspiros perdidos en el olvido.
Y piensas en las cartas, en los mensajes, en los regalos, piensas en esas cárceles de sentimientos, en los días, las fechas, y piensas en las horas, los días, los segundos que respirasteis el mismo aire.
Y piensas, que aunque ahora no compartáis el mismo camino, los recuerdos, vuestros recuerdos, nadie podrá borrarlos, pues todo queda aunque acabe.