Hoy he mirado a la Luna, entre lágrimas borrosas.
Hoy he revuelto mis sueños para encontrarte pero sin hallarte.
Hoy he gritado a mis adentros, me he arrancado tu último intento, me he deshecho del lamento, de los cientos de momentos.
Hoy he abierto los ojos, y he roto con todo, con tus quejas y tus por qué, he abandonado el intento de seguirte. Ya no más balanceos en el columpio de la incertidumbre, ya no más tragos amargos de esperas, ya no más mentiras ni enfados, ya no más miseria en mi alma ni en mi vida.
Hoy he tirado nuestras fotos, con cortes de tijera.
Hoy he colgado en el baúl de los recuerdos un vestido que te encanta junto aquellos tacones que me destrozaban como tus palabras.
Hoy me he puesto firme en el corazón, he inventado una coraza a prueba de tus besos y sarcasmos.
Hoy he ideado la forma de no caer más en el pecado, en la tentación de tus ojos, ahora estoy hecha aprueba de ti.
Hoy he colgado un cartel de peligro en la puerta de mi cuarto, he hecho invisible tu rostro en la realidad y en los cuentos que tenía de nosotros.
Hoy he tirado una toalla al suelo, y sí, quiere decir que me rindo, que no aguanto que me escondas en el armario, que me guardes antes las visitas, ante tu familia como una prenda con agujeros. ¿Y qué si los tengo? Así soy, con agujeros del pasado, con machas de lunares, estoy hecha de pedacitos de canciones y diría que de recuerdos, pero es que los recuerdos son recursos para las noches de domingo, cuando ando sola con chocolate en la mano y mi pijama de ositos, cuando las películas de miedo son la vida misma y la luz del cuarto no se apaga hasta que llega la madrugada.
Hoy he decidido decir que no, que se acabó, que esto no es igualdad, que lo dejo, que abandono este asalto, tú ganas, pero, las cosas claras, con esto me pierdes.
Hoy he decidido dejar atrás todo, y lanzarme allí donde el viento me impulse, seguiré la corriente del río tras esta cascada. Gracias por remover las aguas y hacer que despierten mis alas, sino fueras así, todavía seguirían dormidas.