Carta de amor

Mi querido amor:

Los días pasan lentos sin poder tenerte a mi lado, cada día helado de este duro invierno, me recuerda a todos los momentos que compartimos juntos.

La nieve cae formando grandes masas espesas, las cuales, me recuerdan a aquel día que nos vimos por primera vez, cuando nuestras miradas se juntaron mientras patinábamos en la extensa llanura blanca. Recuerdo aquella mirada llena de dolor tan expresiva, tan real, tan desgarradora, pero que filtraba todo tu amor hacia mi, sin ninguna máscara, fue entonces cuando sentí la necesidad, en ese mismo instante, de acercarme y rozar tu rostro con mis dedos. Pero solamente me quede contemplando allí, sin hacer ni decir nada, guardando aquel momento para mis recuerdos.

Entonces tú me sonreíste. Fue tan sorprendente y agradable que me entraron ganas de reír. Esa preciosa sonrisa blanca como la nieve que nos rodeaba, tan tranquila y cálida que deje de sentir yerto mi corazón que hasta entonces había dormido, sin la necesidad de despertar.

Fuiste tú la que atravesó mi dura coraza, la que consiguió revivir mi corazón.

Después de aquella cálida sonrisa no pude contenerme más, y sabiendo que no beneficiaría a mi corazón, dándoselo a otro, allí fui directo a mi verdugo, a la persona que cavaría mi tumba, quitándomelo todo: mis recuerdos, mis alegrías, mis sonrisas, mi vida.

Aunque todo esto sea verdad, no diré que me arrepentí de haberte conocido. No me arrepientiré de aquellas tardes de primavera, tumbados en una colina, con el embriagador olor de la hierba a nuestro alrededor. No me olvidaré de aquellas palabras que me susurrabas al oído, junto con mil y una promesas. Pero estoy seguro que nunca olvidaré aquellos dulces labios que me dedicaban tantas sonrisas y que me robaron, así, un millar de besos.

Pero hoy ya no estas, siento un horrible vacío, una frialdad que no pude concluir. Escucho canciones para poder aliviar mi corazón de todos aquellos dulces y amargos recuerdos, pero lo único que llegan a penetrarlo son aquellas canciones que más lo dañan.

La verdad creo no poder asimilar la dura realidad, en la que no volveré a verte más, en la que tu sonrisa y tus ojos no me mostrarán el mundo de un color mas precioso.

Entonces pienso, si a la tumba te llevaste mi corazón, mi alma, mis deseos y tus promesas… ¿qué sentido tiene vivir en un cuerpo vacío?

Esta carta, sé que nunca te llegará, pero para cuando alguien la esté leyendo yo estaré a tu lado, porque nos prometimos muchas cosas que no podrán realizarse, y porque yo sé que donde quiera que estés, nuestros corazones se guiarán, palpitando con la misma intensidad que aquellas tardes de primavera cuando veíamos el más hermoso cielo azul.

Para el único y verdadero amor.

Te veré pronto.

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